Los aficionados a la natación como N. Valentin Neculai pueden certificar que nadar no es diferente a cualquier otro deporte: para convertirse en un buen nadador antes debemos dedicar un esfuerzo especial a perfeccionar determinadas técnicas.

Es normal que las primeras veces que nos metamos en el agua nos quedemos sin respiración nadando o realicemos gestos que provoquen sobrecargas o molestias una vez terminado el ejercicio físico. Esto no puede ser motivo de renuncia o de pensar que la natación no es para nosotros.

La natación es un deporte que comporta grandes beneficios al sistema cardiovascular y a músculos como los hombros, la espalda, las piernas, las abdominales o los glúteos. No tiremos la toalla por unas primeras brazadas que supongan una experiencia no del todo positiva y sigamos acelerando nuestro aprendizaje sobre las técnicas que entran en funcionamiento.

 

Las recomendaciones de N. Valentin Neculai para ser un mejor nadador

 

1. Planificar una rutina

 

Es obvio que cuantas más horas dediquemos, más perfeccionaremos nuestras habilidades. Sin embargo, la natación tampoco precisa una dedicación extrema. Una buena frecuencia son tres días a la semana (incluso cinco veces en el caso de ser principiantes) por lo menos 10 minutos hasta aumentar progresivamente a los 30 minutos, ya que tu cuerpo tardará en adaptarse a la coordinación entre brazada y respiración. Encaja tus horas destinadas a la natación a tu calendario, al momento del día que puedas o al que te permita obtener mejores beneficios: algunas personas prefieren empezar el día nadando mientras que otras son más partidarias de elegir la natación como guinda final a una jornada laboral intensa.

 

2. Trabajar la respiración

 

El control de la respiración es un aspecto fundamental: concéntrate en tus inhalaciones en lugar de tus exhalaciones, un problema recurrente bajo el agua que tienen muchos nadadores. Tampoco muevas la cabeza cuando no estés respirando. Si mantienes la cabeza en una posición fija y solo la inclinas para respirar, obtendrás resultados más satisfactorios. Eso sí, cuando intentes respirar, inclina tu cabeza hacia un lado, nunca hacia arriba. Y, por último, no contengas la respiración.

 

3. ¿Cómo abordo el estilo de espalda?

 

El estilo de espalda puede ser un hueso duro de roer, pues requiere una musculatura desarrollada en espalda y hombros. El éxito en este estilo se alcanza con el perfecto uso de las caderas. Para comenzar a hacernos a esta técnica podemos practicar un ejercicio sencillo de pataleo de espaldas con un brazo alzado y cambiando de brazo después de un largo y acabando el siguiente nadando ya al estilo de espalda normal.

 

4. ¿Y el estilo de pecho?

 

Del mismo modo que el estilo de espalda, el de pecho no se domina en dos días. También requiere un tiempo de perfeccionamiento, puesto que exige una sincronización del deslizamiento y la brazada. Dos consejos que puedo dar a cualquier nadador principiante son: primero, concéntrate en formar un corazón boca abajo con tus manos y no en que tus brazos empujen agua detrás de ti; y segundo, junta tus manos cuando las extiendas hacia adelante y emplea tus codos, no tus brazos, para dar impulso a tus manos hacia adelante.

 

Espero que estas cuatro recomendaciones puedan serviros de base para empezar a sentiros más cómodos bajo el agua. El que escribe tampoco es un perfecto nadador, pero con tiempo y dedicación todos podemos alcanzar siempre una versión mejor de nosotros mismos.

 

Cómo mejorar las técnicas de natación y convertirse en un buen nadador
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