Tras 10 años ha llegado el momento de explorar las causas que condujeron a España a una de las mayores crisis económicas de su historia. Nicolas Valentin no es ningún gurú, pero después de recopilar información y de leer todo lo que he podido, creo que puedo dar una opinión consistente sobre el tema.

 

España había experimentado en los años anteriores al 2008 un crecimiento sostenido, pero la crisis financiera internacional y otros factores provocaron que el país entrara en recesión hasta el 2010, cuando se empezó a experimentar una modesta recuperación.

 

No hay duda de que España sigue sufriendo las consecuencias de esta etapa. Muchas de las empresas y de las familias que se vieron afectadas no han podido remontar o aún están tratando intentarlo.

 

Está claro que el derrumbe del sector de la construcción fue una de las grandes causas, pero no la única. La crisis financiera global, el precio del petróleo, la dependencia energética, la inflación, el consumo, el endeudamiento de las familias, la falta previsión política, la productividad, el déficit exterior creciente… Existe una gran lista de causas que no pueden obviarse. No podemos atribuir toda la culpa al sector de la construcción, que durante años fue el principal motor económico del país.

 

Los apuntes de Nicolas Valentin sobre la crisis financiera en España

 

La economía española basó su crecimiento fundamentalmente en el sector de la construcción. A partir del año 2000, la deuda de las familias con los bancos no paró de aumentar. Paralelamente, la especulación con la vivienda se generalizó. En 2001, los tipos de interés que determinaban el precio de la hipoteca eran bajos que, junto al exponencial crecimiento del sector de la construcción, ocasionó un auténtico cóctel molotov: un boom inmobiliario sin precedentes.

 

Los bancos concedieron sin miramientos créditos y más créditos, y las personas se hipotecaron cada vez más. En 2004, los tipos de interés empezaron a subir, también las hipotecas, y con la subida generalizada del Euribor, los que tenían una hipoteca variable empezaron a verse con la obligación apretarse cada vez más el cinturón.

 

Toda esta situación provocó que los créditos fueran más difíciles de conseguir y más caros, por lo que se empezó a conceder menos hipotecas. No es de extrañar: estaban literalmente por las nubes porque los precios estaban superinflados. El resultado es que en España se empezó a experimentar un claro declive en la compra de viviendas; las inmobiliarias, sin préstamos bancarios para construir y con un descenso evidente de demanda, se convirtieron en una víctima más.

 

El petróleo subió en un año más del 60% y encareció los productos más básicos, la electricidad y los carburantes incluidos. Este conjunto de circunstancias, entre muchas otras más, causaron una de las crisis más complejas que se ha vivido nunca.

 

Una de las principales consecuencias que tuvo la crisis fue el aumento del desempleo, principalmente en sector de la construcción, que durante años fue el que más trabajo generó. Una lista innumerable de empresas, con relación más o menos directa con el sector, se vieron arrastradas por esta situación de crisis generalizada en múltiples ámbitos.

 

El papel del sector de la construcción dentro de la crisis es innegable. No se puede discutir que en el momento del colapso mundial no favoreció en nada tener un país sostenido por el crecimiento en el ladrillo y el turismo. Pero tampoco podemos señalar con el dedo a este sector, debemos entender la crisis financiera como una serie de catastróficas circunstancias y, sobre todo, como una mala previsión, praxis y trabajo de muchos que en teoría deben velar por el buen funcionamiento de un país.

 

¿Realmente tuvo la culpa la construcción de la anterior crisis económica?
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